Además, a ciertas horas de descanso, en el que hay mayor concentración de personas, (ya que hay fumadores continuamente), hay que pasar aguantando la respiración para no inhalar el humo y olor a tabaco, o cruzar a la acera de enfrente, para evitarlo.

Como vecina, que me veo obligada a pasar varias veces al día por dicha zona, prefería pasar por delante de un edificio cerrado, que acumulaba suciedad natural, que sobre la suciedad que generamos los humanos. Envío fotos que demuestran mis palabras. Un saludo.
Mª Teresa Abad Moros
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