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Vecinos y oposición prevén que Madrid Central aumentará los atascos y los humos en Chamberí

Los bulevares de Chamberí, desde Génova hasta Alberto Aguilera, marcarán a partir del 30 de noviembre la nueva “frontera” norte que delimitará la libre circulación de vehículos en la capital. Será ese día cuando se active Madrid Central, la zona de bajas emisiones ideada por el Ayuntamiento, que restringirá tajantemente el tráfico de paso en el Distrito de Centro, y que afectará de modo colateral a Chamberí. Una actuación que ha levantado una polvareda de declaraciones, desde quienes creen que es “una medida imprescindible” para mejorar la calidad del aire madrileño, a los que opinan que “nos devuelve siglos atrás” y levanta “una nueva cerca, como la de Felipe IV”, que margina a los que quedan fuera. [Ver mapa de Madrid Central, quién podrá acceder y cuándo comenzarán las multas]

La medida número uno del Plan A de Calidad del Aire y Cambio Climático abarcará 472 hectáreas, eliminará el tráfico de paso –un 20% del total– y reducirá en aproximadamente un 40% la emisión de dióxido de nitrógeno en el centro de la ciudad, según los cálculos municipales.Madrid Central Portada

 

En lo que concierne a Chamberí, oposición y colectivos vecinales coinciden en vaticinar que Madrid Central aumentará los atascos, los ruidos y la contaminación en el distrito, especialmente en las zonas que lindan con el área vedada: los barrios de Gaztambide, Arapiles, Trafalgar y Almagro. También supondrá más dificultades para aparcar en zonas ya saturadas.

Pese a ello, la medida impulsada trasciende estas precauciones, explica la concejala-presidenta de Chamberí, Esther Gómez Morante: “Hablar de Madrid Central es mucho más que hablar de recuperación del espacio público. Es hablar de unas instituciones que dejan de mirar hacia otro lado ante un problema de salud pública”, y recuerda que la actuación obedece a normativas europeas y de la Organización Mundial de la Salud de obligado cumplimiento.

Para Gómez Morante, el proyecto “pone fin a un problema que llevaba demasiado tiempo encima de la mesa, con el trabajo conjunto con colectivos y asociaciones” y lamenta que la oposición –particularmente el PP– “centre sus esfuerzos en intentar frenar la modernización de Madrid, volviendo a posturas obsoletas en materia de movilidad, como hace 35 años cuando se oponían a cerrar el tráfico en el Retiro”. La concejala despeja además cualquier duda sobre cómo influirá en el distrito: “La medida tendrá lógicamente efectos beneficiosos en la salud de todos los madrileños y, por lo tanto, en Chamberí”.

Críticas desde la oposición

Una postura que en nada coincide con la del Partido Popular, que hace unos días interponía un recurso en el Tribunal Superior de Justicia solicitando medidas cautelares. Su concejal en Chamberí, Pedro Corral, augura el escenario que afrontará el distrito tras su puesta en marcha: “El tráfico que deje de entrar en Madrid Central se dirigirá a congestionar los Bulevares al norte y las Rondas al sur; la entrada y salida de Madrid por la A6 se volcará también por Cea Bermúdez e Islas Filipinas, por lo que las consecuencias son previsibles: más atascos, más contaminación y más ruido en nuestras vías principales, ya colapsadas por los carriles-bici infrautilizados, además de la congestión de vías secundarias, como alternativa a los atascos”.

La portavoz del PSOE en el distrito, Pilar Rodríguez, se muestra “preocupada por las consecuencias negativas que puede acarrear a Chamberí”, aunque está convencida de que es necesario tomar medidas para mejorar la calidad del aire. Y aclara: “Cualquier restricción del tráfico tiene que estar precedida o acompañada de medidas de mejora del transporte, lo que no se ha hecho, porque los gobiernos de la Comunidad y del Ayuntamiento son incapaces de acordar lo mejor para los ciudadanos”.

Hace unos días el Gobierno autonómico se negaba a negociar un refuerzo en la frecuencia del Metro y la EMT, argumentando que el informe sobre el que se apoya la medida se basa en datos de movilidad de 2004. Su presidente, Ángel Garrido, ha requerido al Ayuntamiento la documentación “completa” sobre Madrid Central, o interpondrá un nuevo recurso. Por su parte, la concejala de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, ha declarado que “no se puede asumir Madrid Central ni No Central con una frecuencia como la que tenemos ahora de Metro y autobuses, pero con una normal, y con la adecuación anual a la demanda, [la actuación] no presenta ningún caos ni ningún problema”.

Volviendo a la portavoz socialista, Rodríguez asegura que Madrid Central “mejorará el tráfico en Centro, pero no en el resto de la ciudad, mientras no tengamos un transporte público fiable, puntual y con mayor frecuencia de paso. En Chamberí, además, va a suponer más vehículos buscando aparcamientos y circulando, por lo que empeorará la calidad del aire”.

El concejal de Movilidad y Medio Ambiente del Grupo Ciudadanos, Sergio Brabezo, considera que “Madrid Central sólo generará más problemas, al crear un efecto barrera que perjudicará especialmente a los barrios limítrofes, donde ya existen problemas graves de estacionamiento, que conocen bien los residentes y comerciantes”. Por otro lado, la formación naranja se opone a la implantación de una medida que “genera diferencias arbitrarias entre los madrileños, según el distrito en el que residan” y denuncia la imposibilidad de “curar todos los problemas de movilidad, calidad del aire y ruido con sólo restricciones, en un distrito por el que apenas circula el 1,2% del tráfico”.Madrid Central

Las asociaciones opinan

Las asociaciones y colectivos vecinales del distrito también han entrado a debatir sobre cómo Madrid Central afectará a estas calles. Así, Julio López, presidente de la Asociación Vecinal El Organillo, la enmarca en “la obligación” que tiene el Ayuntamiento de velar por la salud de sus vecinos y cree que la medida “contribuirá a mejorar los problemas de contaminación y tráfico, pero no los solucionarán”.

Acerca de qué repercusión tendrá para los chamberileros asegura estar “muy preocupado” pues, sin entrar aún en vigor el proyecto, “ya hay calles atascadas muchas horas al día, y la situación puede empeorar”. Desde El Organillo se cree que “aunque algunos conductores se cambien al transporte público, muchos de los que sigan usando el vehículo privado decidirán acceder a la ciudad por las calles de Chamberí, por lo que es de suponer que aumenten los conductores que busquen aparcamientos”. Para terminar, López recuerda la necesidad de construir aparcamientos subterráneos de rotación para residentes, “aunque ya no lleguen a tiempo para frenar las consecuencias” de Madrid Central.

Más duros se muestran desde la plataforma Chamberí Se Defiende, que lamenta que se vaya a poner en marcha una medida, “sin haber evaluado siquiera su impacto en los distritos limítrofes” y acusan al Consistorio de “empezar la casa por el tejado, sumiendo previsiblemente en un caos circulatorio a cientos de miles de madrileños que vivimos lindando con Centro”. Además, reprochan que “si lo que se pretende es mejorar la calidad del aire en la ciudad, mover la contaminación de un distrito a otro no va a ayudar, ¿o acaso la salud de los chamberileros no es igual de importante para el Ayuntamiento que la de los residentes en Centro?”.

En el lado opuesto se encuentra Corazón Verde en Chamberí, que el día 17 participará en una manifestación de apoyo al proyecto municipal, y para la que “Madrid Central es una medida imprescindible, no sólo para Centro o Chamberí, ya que está destinada a mejorar la calidad del aire, lo que redundará en beneficio de todo Madrid”.

A su vez, entiende que “a medio plazo la restricción supondrá también una importante disminución del tráfico de paso en Chamberí en sentido norte-sur, que será muy beneficiosa para nuestros barrios, aunque en un primer momento es previsible que pueda darse un periodo de adaptación que suponga algo más de tráfico, así como una mayor presión en cuanto a aparcamiento”. Para paliar este efecto, Corazón Verde defiende las actuaciones planteadas en el proyecto “Chamberí Zona 30”, encaminadas a reducir el tráfico de paso, con intervenciones de mejora del espacio público y un posible cambio de regulación en el SER de los barrios limítrofes.

David Álvarez

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