Editoriales/Opinión

Un día histórico en Chamberí

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«Está claro que eso no se puede tirar, porque la sentencia sólo afecta a unas partes muy concretas. Hacerlo sería una locura», decían desde la Comunidad de Madrid al diario El País en enero de 2013, tras la ratificación del Tribunal Supremo que apuntalaba lo que ya había sentenciado el TSJM: que las instalaciones de golf del Tercer Depósito del Canal no eran legales, ni estaba motivado el interés público esgrimido por el gobierno regional.

«Hacerlo sería una locura», como lo fue que un pastor se enfrentara a Goliat, armado únicamente con su honda y una fe a prueba de gigantes filisteos. A veces se gana. Lo que el distrito vivió el pasado 2 de febrero en la presentación del nuevo parque en el Tercer Depósito del Canal fue, sobre todo, una victoria de miles de David, además de uno de los momentos más importantes de Chamberí en la última década. Por ello lo primero es felicitarles a ellos, al colectivo Parque Sí en Chamberí y a la asociación El Organillo, la primera que cuestionó y acudió a denunciar el supuesto interés general del campo de prácticas.

Ojalá sea cierto lo que anunció la presidenta Cristina Cifuentes, y el proyecto “marque un antes y un después” en la gestión de lo público, y en la atención y escucha que las Administraciones deben a los vecinos.

Aquella “locura” siguió su camino jurídico y en 2016 se declaraban “nulas de pleno derecho” las instalaciones del Canal dedicadas al golf. Para entonces, el equipo de gobierno regional había cambiado –de caras, no de color– pero ya no había dudas de que lo más “cuerdo” era desmantelar un espacio que los vecinos no necesitaban, que el Ayuntamiento no avalaba y que además, para mayor desgracia, se había entregado a una bochornosa trama corrupta. La argucia de Esperanza Aguirre para colar en una zona verde un espacio deportivo que nadie quería como medida de “excepcional interés público” será una mancha que la acompañará ya siempre. Lo de su sucesor, Ignacio González, con vínculos familiares en la empresa adjudicataria, fue aún peor.

De aquella mancha su sucesora se quiso apartar pronto, y ha hecho bien. Como ha hecho bien abriendo un espacio de diálogo con Ayuntamiento y asociaciones, que a la postre ha conducido al proyecto que el gobierno regional presentó hace unos días. Hoy resulta complicado escuchar a alguien que hable mal de esa colaboración a tres bandas, algo inaudito en los tiempos que corren.

De lo ocurrido en el Parque del Canal bien podría el nuevo equipo municipal extraer una interesante lección: la de que actuar contra el criterio de los vecinos y del resto de Administraciones sólo conduce al fracaso a largo plazo, perjudica directamente a los ciudadanos y grava a todos los que, a la postre, deben pagar el desastre. Conviene tenerlo en cuenta. En Chamberí ya hay proyectos enconados que suponen un choque frontal con los vecinos. No sea que en 10 años tengamos que hacer otro borrón y cuenta nueva. Con lo que cansa. Y con lo que cuesta.

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