Editoriales/Opinión

Chamberí 2018: mucho por hacer

El distrito estrena 2018 con nueva concejala-presidenta, Esther García Morante, que sustituye a Jorge García Castaño tras el nombramiento de éste al frente del Área de Economía y Hacienda. La sorpresiva reorganización -tanto, que es el propio García Castaño quien aún responde al reportaje principal de este número- arroja a García Morante a un Chamberí que afronta un año con proyectos incipientes o a medias y problemas enquistados, como señalan nuestros políticos en la encuesta sobre “los retos del distrito para 2018” que publicamos este mes.

Las actuaciones en movilidad llevadas a cabo en 2017 en Santa Engracia, la zona de bulevares y el avispero de “Despacio Galileo”, todas ellas con su dosis de polémica, dificultarán que en este ejercicio el Ayuntamiento pueda no ya continuar con su plan de nuevas peatonalizaciones y restricciones al tráfico, sino incluso mantener las ya ejecutadas. Por el momento, la oposición ha forzado a que se evalúe la eficacia de los carriles-bici implantados. Con todo, no parece que Ahora Madrid vaya a olvidarse de una de sus apuestas más firmes, pata fundamental de su Plan A de Calidad del Aire.

Las polémicas seguirán pues en este ámbito, si bien 2018 será también un año donde arranquen algunos proyectos para paliar la escasez de equipamientos públicos y zonas verdes de que adolece el distrito. Un centro de mayores, uno de Alzheimer, la ansiada escuela infantil y, quizá, una de música, figuran en la agenda de la Junta, junto con la construcción del nuevo polideportivo en los terrenos cedidos del Parque Móvil o el estreno del Estadio de Vallehermoso.

Entretanto, otros permanecen en el aire, vinculados al desatasco de proyectos como los de las cooperativas de Raimundo Fernández Villaverde y Cocheras de Cuatro Caminos, enquistados en un debate patrimonial –ideológico, para algunos– que mantiene al distrito en vilo y a los cooperativistas al borde de la desesperación. Resolver las dudas y agilizar los trámites en ambas cuestiones debe ser también una prioridad para este ejercicio.

La demolición del campo de golf del Canal, “posiblemente el proyecto más querido por los vecinos”, según García Castaño, deberá finalizar a mediados de 2018, si bien la construcción de los nuevos equipamientos, que en la actualidad debaten –con una sintonía digna de mención– asociaciones, gobierno regional y Ayuntamiento, no terminará antes que la legislatura. Tampoco cabe olvidarse del futuro del Beti Jai, cuya Plan Especial para la rehabilitación se aprobó el pasado octubre, pese a la oposición del PSOE, la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio o la Plataforma Salvemos el Beti Jai, entre otros.

No podemos dejar sin citar dos viejos problemas del distrito y sobre cuyas medidas correctoras por parte del Ayuntamiento habrá que poner la lupa en 2018. Por un lado, la mejora de la limpieza en calles, parques y espacios de recogida en muchos puntos de Chamberí; y, por otro, comprobar hasta qué punto están funcionando acciones como la ZPAE de Gaztambide o la nueva normativa sobre terrazas y veladores a la hora de compatibilizar el descanso con el ocio nocturno. Los vecinos ya no aguantan otro año de suciedad y ruidos.

 

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